El segundo acto nos permite entender hasta dónde la pulsión abstracta no agotó sus límites; quizás sigue siendo esa forma del lenguaje que mide el esfuerzo de los artistas por comprender el caos sin la voluntad de domesticarlo.
Copia y pega esta URL en tu sitio WordPress para incrustarlo
Copia y pega este código en tu sitio para incrustarlo