Alexia Medici Empezó con el agua

Alexia Medici

Empezó con el agua

CONTEXTO HISTÓRICO

Esta es una colección de historias contadas directamente por los descendientes de los que ayudaron a forjar la identidad de nuestro vecindario – son historias que a menudo se perdieron en el palimpsesto del tiempo.

Esta narrativa se inicia en 1819 con la inauguración del canal de agua conocido como Canal de la  Infanta que lleva el agua del río Llobregat hasta la villa independiente de Sants. El canal fue construido con fines netamente agrícolas, con el objetivo de transformar las tierras fértiles de esta zona en regadíos, y así aumentar la productividad, ampliar la variedad de cultivos y reducir los costos de producción. Este objetivo inicial se logró rápidamente y superó con creces las  expectativas de sus promotores. Al mismo tiempo, el canal brindó a este barrio un beneficio que no se había previsto: la industrialización de esta tierra. 

El historiador Agus Giralt explica que cuando estalló la Revolución Industrial española, Barcelona  todavía estaba encerrada dentro de las murallas romanas. Su enorme densidad poblacional y el  surgimiento de innumerables nuevas industrias empujaron a los empresarios a buscar grandes  espacios, bien conectados con la ciudad, donde el agua abundara para construir sus grandes fábricas. Giralt continúa diciendo que la instalación del Vapor Güell i Ramis -conocido popularmente como el Vapor Vell, entre 1844 y 1846- fue el punto de partida para la transformación del antiguo pueblo de Santa Maria de Sants. En pocos años, este pueblo tradicional se convertiría  en una de las zonas más industrializadas de Cataluña. 

La agricultura, seguida de la industria y el comercio supuso un crecimiento económico y  demográfico exponencial, cambiando así el tejido social inherente a Sants. El casco antiguo se expandió, se desarrolló la tierra rural y floreció la construcción; incluso se comercializó agua. 

La Revolución Industrial española también provocó, o quizás, se puede decir, que hizo resurgir  conflictos del pasado sin resolver y que todavía nos persiguen hasta el día de hoy. Actos violentos  se dirigieron originalmente a las máquinas “Self Acting» (automáticas) que provocaron la pérdida de empleo y la consiguiente pobreza. Sin embargo, pronto se extendieron y la violencia se  extendió a lo personal, como en el caso de Josep Sol i Padrís, director del Vapor Vell, asesinado a tiros en 1855 como consecuencia de los altercados desencadenados por la primera huelga general de España celebrada ese mismo año. A medida que se expandieron los sindicatos, huelgas tempestuosas se hicieron comunes en Barcelona.

Durante la Semana Trágica de 1909 se intensificó la tensión política con violentos enfrentamientos  entre el ejército español y anarquistas, socialistas y republicanos. Los años sucesivos, entre 1918  y 1923, fueron conocidos como los años del pistolerismo, que a su vez condujeron al golpe militar del general Primo de Rivera entre 1923 y 1930. Este golpe intensificó aún más las tensiones sociales que eventualmente condujeron a la guerra civil entre 1936 y 1939, lo que resultó en la larga dictadura del general Francisco Franco entre 1939 y 1975. 

Aparte de estos capítulos de violencia, estos 120 años fueron testigos de una variedad de comienzos y finales, que van desde el inicio de la era poscolonial en las Américas, el ascenso y la consecuente supresión del espiritismo por parte de la Iglesia, la celebración de dos Exposiciones Universales de Barcelona, y el ascenso y caída de dos Repúblicas, entre otros. 

Las mismas personas que experimentaron estos capítulos dramáticos construyeron los edificios,  nombraron las calles y abrieron los parques que sirven de telón de fondo a nuestras rutinas diarias. Sus historias invisibles están grabadas en las viejas paredes de ladrillo, coloreadas y texturizadas por las acciones de la historia y el paso del tiempo.

El arte puede ser un medio no-verbal para conectarnos con la historia,
lxs unxs a lxs otrxs y al espacio que nos rodea

 

CONTEXTO TEMPORAL 

Este proyecto surgió como reacción al confinamiento y las restricciones de movilidad que sufrimos  el año pasado, en 2020, como consecuencia de la pandemia del covid-19 que interrumpió  abruptamente, suspendió y puso en peligro nuestras vidas. En España, la población estuvo  estrictamente en cuarentena dentro de sus hogares durante dos meses a partir de mediados de marzo. A principios de mayo de 2020 hicimos una transición lenta a lo que se conocía localmente como Fase 0 de la desescalada. Durante esta fase, se nos permitió una caminata diaria corta dentro de franjas horarias específicas con un miembro de la familia dentro de un radio de un kilómetro de nuestra casa. En mi caso, ya que vivo en Av. Madrid, en la frontera entre Sants y les  Corts, can Mantega fue uno de los pocos espacios que se me permitía visitar. 

 

CONTEXTO CURATORIAL 

Como el historiador de arte T.J. Clark afirma, “se necesita más que ver para hacer las cosas visibles”. John Berger, reconocido crítico de arte, novelista, pintor y poeta inglés, dijo a su vez que  lo que vemos depende de cuándo lo vemos y cómo lo vemos (Ways of Seeing, 1972). 

En esta exposición intangible, se invita a explorar y reflexionar sobre la historia de varios lugares  emblemáticos de los barrios de Sants y les Corts utilizando la perspectiva subjetiva como forma de  ver. Se trata de una exposición invisible que se experimenta navegando a través de teléfonos móviles y de códigos QR presentados en cada sitio. En cada caso, se explica la historia de la localidad junto a una obra artística producida específicamente para el lugar donde se presenta, creando así capas de interpretaciones de la memoria histórica. 

Veremos cómo artistas de la talla de Sergi Aguilar (Barcelona, 1946), Ely Daou (Beirut, 1986),  Logan B. Fields (Estados Unidos, 1996), Teresa Gancedo (León, 1937), Marc Larré (Barcelona,  1978), Rebecca Lyne (Cambridgeshire, 1974), Josep Miracle (Barcelona, 1904), Lizette Nin  (República Dominicana, 1984) y Rubén Verdú (Caracas, 1962) crean obras de arte que dialogan  en una conversación ‘site-specific’ atravesando múltiples dimensiones de espacio y tiempo. 

Es interesante señalar que, siguiendo el tema de las múltiples perspectivas, esta exposición ha sido concebida y procesada en inglés, catalán y castellano, por lo que ningún visitante verá el proyecto completo en su idioma original. 

 

UN PLAN CON MUCHAS RUTAS 

Hay varios temas que unen los lugares y las obras de arte entre sí. 

Si se organizara una ruta por orden cronológico, el itinerario comenzaría con la Casa Batllori, en el  casco antiguo de Sants, fundada en 1792, el mismo año en que se inventó la guillotina y se proclamó la Primera República Francesa. Después de visitar este emblemático taller de arcilla y ver el trabajo colaborativo de Marc Larré y Andreu Battlori, se podría visitar el Vapor Vell (1848) y contemplar la Flor Bala de Rubén Verdú antes de buscar rastros de fantasmas en los terrenos de cal Nicasi (1870) en una acción realizada por Logan B. Fields. 

A escasos metros, uno podría sentarse en un banco del parque de can Mantega y escuchar la  descripción de Josep Miracle de los campos que antes se mecían con el viento de esta tierra fértil, y al salir descubrir las instalaciones arbóreas de Lizette Nin que interpretan las vidas de aquellxs a lxs que están dedicados los nombres de las calles circundantes. 

Cruzando la calle desde can Mantega, unx se podría asomar al interior de la antigua fábrica que  actualmente alberga Flowers by Bornay y descubrir el retrato realizado por Rebecca Lyne de Justa  Goicoechea, quien trabajó aquí en los turbulentos años que llevaron a la guerra civil. A unos pasos de distancia, con la ayuda de Ely Daou, imaginaría lo que sería estar en el refugio subterráneo que se encuentra debajo, excavado por los ancianos, mujeres y niños vecinos para protegerse durante la guerra. Al finalizar el conflicto bélico, en 1939, muchos de los que se habían  escondido tuvieron que huir de España, convirtiéndose así en refugiadxs. Quizás, si tenían suerte, en lugar de dar a luz en las horribles condiciones de los campos de refugiados franceses, algunas mujeres afortunadas darían a luz en la maternidad de Elisabeth Eidenbenz en Elne. 

La calle dedicada a Eidenbenz colinda con los jardines de la Maternitat (1889). Caminando dentro  de estos jardines públicos, uno podría maravillarse con los hermosos pabellones e interactuar con Límit interior, llibre obert de Sergi Aguilar sobre el césped de los jardines con vista a los archivos de la Diputación y desde allí, quizás mirar hacia la calle que lleva el nombre de José Mejía Lequerica e identificar la galería que alberga la Fundació Suñol, donde se encuentra la obra  de Teresa Gancedo, concluyendo así la ruta a pie y la exposición. 

 

CONFABULACIONES CURATORIALES 

En The Work of Art in the Age of Mechanical Reproduction (La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica, 1935), Walter Benjamin afirma que  la reproducción mecánica devalúa el aura (singularidad) de un objeto de arte. Conversando con esta afirmación, me pregunto: ¿cómo debemos tomar esta afirmación cuando la obra de arte, ya sea una pintura, una escultura o una instalación concebida como objeto o acción, se crea específicamente para ser fotografiada y representada en un teléfono móvil o mostrada en un sitio web? 

En Iluminaciones (1968), declara que “incluso la reproducción más perfecta de una obra de arte  carece de un elemento: su presencia en el tiempo y el espacio, su existencia única en el lugar  donde se encuentra”. Nuevamente interpelada en relación a este proyecto de arte, me pregunto:  ¿qué es más verdadero, una reproducción de una obra de arte creada específicamente para ser  vista en un pantalla conectada al lugar donde originalmente se pretendía experimentar, o su aura  permanece más intacta cuando se presenta como el objeto de arte en sí mismo manipulado por el  artista en una galería?

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Para más información sobre las otras obras de arte que participan en la exposición, ve a Exposiciones relacionadas

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